¿Yasuní o Cuyabeno? Dado por un experto

Destinos para viajar y maravillarse con los paisajes que se dibujan con cada amanecer y atardecer.

La persona que se involucró tanto en el estudio del Cuyabeno y el Yasuní como parte del equipo de Naciones Unidas en el tiempo de conformación de áreas protegidas del ecuador en la década de los 70, junto con el  equipo de investigación mediante un extenso estudio de amabas áreas logro determinar que ambas son extremadamente ricas en especies logrando mantenerse como una de las áreas que no han podido ser  superadas gracias al número de especies de plantas por hectárea en un inventario realizado en Cuyabeno. Al ser ecológicamente iguales, tanto Cuyabeno como Yasuní pueden considerarse las áreas más biodiversas del mundo y, por tanto, incalculablemente valiosas para la conservación.

Sin embargo, hay una diferencia en las condiciones acuáticas ya que en el Yasuní tiene 2 lagos, mientras que el Cuyabeno tiene 14.

Para las personas que les gusta observar animales desde un sendero dentro de la selva y desde el agua, cuando se camina por las la selva la fauna es difícil de ver a lo alto de las copas de los árboles, así que desde la parte baja de los ríos se pude observar pájaros, las flores y los mamíferos en los arbustos y los árboles más bajos de las orillas; Sólo desde el agua se pueden ver los pájaros, las flores y los mamíferos en los arbustos y los árboles más bajos de las orillas, pero esto sólo funciona a lo largo de ríos y arroyos estrechos, en los ríos anchos, como el Napo, es difícil ver la fauna, mientras que las orillas del Napo ya estaban casi totalmente deforestadas en los años 70.

Es así como con certeza podemos afirmar que el, Cuyabeno con sus innumerables ríos y arroyos estrechos, es mejor para los visitantes ocasionales y los turistas. Así mismo el Yasuní no cuenta con vías fluviales tan largas combinadas con lagos, ni tampoco con sus instalaciones operadas por los indios dentro del parque.

Al final, ambas áreas son fantásticas, y ambas necesitan visitas para justificar políticamente la conservación de estas grandes áreas de selva protegidas (cada una con más de medio millón de hectáreas).